Las prendas de protección no tejidas se utilizan en una variedad de aplicaciones tales como limpieza de las instalaciones químicas y áreas de suelo contaminado, el transporte de mercancías químicas peligrosas, el control de plagas, y la manipulación de asbesto. La estructura de los materiales no tejidos utilizados en este tipo de prendas proporciona una función de alta barrera contra la penetración de polvo, líquidos o gases.
Sin embargo, también limita el paso hacia el exterior del calor del cuerpo y de la humedad. Como resultado, durante una actividad vigorosa y en condiciones climáticas cálidas, la temperatura del cuerpo del usuario puede elevarse por encima del nivel de comodidad llegando incluso a sufrir estrés por calor. Estas condiciones de estrés por calor llevan a la incomodidad, la fatiga y, en casos severos, perjudican la salud y la seguridad del portador de la prenda. Además, el malestar constante mientras se lleva este tipo de prendas de protección conduce a la reducción de la productividad y aumenta la probabilidad de accidentes. Por lo tanto se han desarrollado sistemas de refrigeración para reducir el riesgo de estrés por calor y las lesiones y enfermedades relacionadas con el calor.
El uso de chalecos de enfriamiento que reducen la temperatura del torso es reconocido como el más práctico para las personas que lleven ropa de protección. […]
